- ENTREVISTA EN NOTA DEL PORTAL UNIVERSIDAD (UNMDP) 2026/07/31
Testimonios, datos e infografía: la síntesis de la dictadura en Mar del Plata
¿Cómo recuerda la UNMDP a sus caídos?
El estremecedor relato de Britos da una muestra clara de cómo, quienes en teoría se encargan de proteger a los desprotegidos, son capaces de ejercer una brutal represión contra un inocente estudiante. Pero Eduardo vivió para contarlo, otros, tras su detención sin causa judicial, fueron asesinados.
María Paula Giglio, licenciada en Artes y actual vicedecana de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la UNMDP, es una profesional interiorizada en el oscuro periodo sufrido por la universidad, explicó cómo la institución recuerda a quienes no sobrevivieron al horror y aportó valiosa información.
El 17 de marzo de 2016, a 40 años del golpe de Estado, se emitió la Ordenanza del Consejo Superior N°1.774 que estableció varios artículos, entre ellos se destacan dos: el primero, asignar el nombre de “Plaza de la Memoria” a la Plaza Seca del complejo universitario “Manuel Blegrano”.
El segundo, establecer en la mencionada plaza la construcción de un memorial con los nombres y apellidos de las personas que, al momento de ser secuestradas y desaparecidas, formaban parte de la comunidad de la UNMDP.
La vicedecana explicó que, al día de la fecha, hay 96 personas desaparecidas/asesinadas, esta cifra incluye a las víctimas de la Concentración Nacional Universitaria (CNU), la antecesora de la Alianza Anticomunista Argentina, la Triple A, quienes ejercieron represión desde 1971.
También se detalló que la cifra está abierta, porque en cualquier momento podría revelarse una información que permita identificar a una persona cuyos nombre y apellido, esperan a sumarse al memorial.
“Nosotros decidimos no distinguir por docentes, nodocentes y estudiantes en el memorial porque hay casos en los que los roles estaban compartidos por la misma persona. Por ejemplo, María Alejandra de Pablo era estudiante, ayudante de cátedra y no docente”, recordó.
Un detalle que vale la pena rescatar: los nombres de Silvia Ana Filler y María Alejandra de Pablo están juntos, ellas en vidas fueron amigas, y ahora siguen juntas en el memorial.
“Los nombres están desordenados porque si aparece un nuevo nombre habría que reacomodarlos, por eso no están en orden alfabético, esta también es la razón por la que hay espacios vacíos, para incorporar nuevas identidades en caso de ser necesario”, puntualizó.
La licenciada también brindó un detalle estremecedor que solo es necesario escucharlo una vez para nunca olvidarlo (por más que uno así lo quisiese): “de las mujeres secuestradas, seis estaban embarazadas y dieron a luz en centros
clandestinos, tres de esos bebés son nietos recuperados, dos, están pendientes de ser encontrados. La mamá del sexto bebé fue asesinada mientras estaba embarazada, provocando de forma inevitable la muerte del bebé”.
Giglio explicó que hay heridas que aún permanecen abiertas por la falta de colaboración. “A los desaparecidos se los considera víctimas de terrorismo de Estado porque no hubo ningún proceso legal. En circunstancias normales, si una persona es detenida por algún motivo, se le abre una causa legal y entra en un proceso judicial, durante la dictadura no hubo nada eso. Se secuestraron a personas que, una vez detenidas, se desconocía su paradero y no tenían posibilidad de defenderse, algo que no ocurre en circunstancias judiciales regulares”.
“Hay bebés que nacieron en centros clandestinos y fueron entregados a familias que ocultan su verdadera identidad. Lo mismo sucede con quienes fueron asesinados y cuyos restos nunca fueron encontrados. La decisión deliberada de esconder información clave para resolver situaciones inconclusas es un delito. Mientras se guarde el secreto, la complicidad persiste y esas personas están cometiendo un crimen”, declaró la vicedecana.


